Reino de Ronquidos, #CaminodeSantiago

Cierto que el #CaminodeSantiago es interiorización: te encuentras a ti mismo, conectas con la naturaleza, haces de cada peregrino tu familia, aprendes a adaptarte y la lógica del encuentro -desapego mientras dices #BuenCamino. Cierto que me abrió el corazón, sentí a un Dios diferente y hablé inglés por los codos. Cierto que aprendí ingeniería para llenar la mochila sin que pese, que unos buenos calcetines marcan la diferencia, que es tu sonrisa el maquillaje que te pone guapa, que la gente viene del otro lado del mundo para hacer lo que tú tienes al lado, y que no hay reglas, ni edad, ni condición física que prediga que serás un buen caminante. Pero hay cosas que nadie cuenta, y que hacen del Camino un lugar profundamente humano. Por ejemplo, tipos de caminantes según su ronquido: el musical (diferentes matices y tonalidades), el metrónomo (ronquido constante, estable), el escalador (y sube y sube y sube hasta hacer cima y despertar a todos), el Gran Roncador (Oh my God), el susurrador (leve como una nana),
el imprevisible, y tantos otros que hicieron de mis tapones una joya en mis oídos. Tampoco nadie te dice que tus ojos verán rutinas de higiene extrañas, ropa interior que no tienes necesidad de ver, que hay sonidos que te recordarán que no distamos tanto del mono. Que con treinta kilómetros en el cuerpo, a lo mejor eres tú el que ronca, o el que a un desconocido le ofrendas tu ropa sucia para la lavadora. Que miras, curas y tocas las ampollas del pie del otro con la misma naturalidad que rezas a un amanecer. Que todo esto no va de ser mejor ni de llegar antes, sino de ser lo que ya eres y que el #CaminodeSantiago es, tanto como un camino espiritual, el más humano entre los Reinos de Ronquidos. #BuenCamino, y #BuenRonquido.

Lo que seduce, la voz

Esto va de humoramor, el que transcurre por WhatsApp y sus rituales de cortejo: el mensaje territorial, el del chiste-tanteo, el del día de después, el que dice lo que a la cara sonroja… la antropología de la seducción podría decir más de todo esto, pero aquí lo dejo por si, ya sabéis, esto lo lee gente, o mi padre, o algún pretendiente. Con la misma fuerza que acorta distancias, la maldita aplicación produce malentendidos: le falta la voz. La que la emoción quiebra, el deseo ablanda, el miedo altera y la alegría viste de música. La voz no miente: habita las palabras con la vibración de la verdad.
Lo sé porque vivo acompañada de los mensajes de voz de mis amigas UK-FRANCE-ESPAÑA, y sus voces cuentan más allá de texto: fabrican un hogar al que acudir a espantar la soledad, contar aventuras y tejer consejos. Por eso sé que la voz se lee mejor que las palabras, y dice mucho más que el texto. Chicos y chicas: el emoticón tiene su momento, pero no atrapa. Hoy, lo que conduce al encuentro es otra cosa. Lo que seduce al WhatsApp, es la VOZ.

Merry Christmas: guía básica de supervivencia.

Ames u odies la Navidad, llegan las prisas, el pavo, reuniones y regalos. En Reyeslandia hemos elaborado una guía de supervivencia; cinco principios básicos que mejorarán tu vida. 1. LA ORIGINALIDAD ESTA SOBREVALORADA. Estudia a tu público: cocina lo que tus suegros puedan masticar y los niños disfrutar, regala lo que sabes que funciona y no te mates la cabeza: usa ese tiempo para hacer algo que te gusta y ser feliz. Los tuyos no esperan una fiesta Ferrero Rocher y tus hijos no quieren lo que tú quieres que quieran, sino lo que está de moda. 2. ANULA LOS SENTIDOS A VOLUNTAD. El objetivo es evitar el conflicto que, total, para un rato, ¿hace falta discutir? si oyes algo que te molesta, apaga el oído. Si ves algo que no te gusta, mira a otro lado. No hay nada más inteligente que hacerse un poco el tonto, ni nada más tonto que intentar ser el más listo.
3. QUEDATE CON GANAS DE BEBER. Sé que muchos no lo cumpliréis, pero esas últimas copas son la raíz de muchos “tú que has querido decir con eso”, “oye con mi mujer no te metas”, de ataques de pelo en pecho y arrepentimientos tras cenas de empresa. 4. NO TE HAGAS CASO. Las navidades perfectas no existen: el que está solo se siente más, el mal acompañado lo lleva peor, el que echa en falta a alguien lo añora. Date vacaciones de tu mente, ésta lo agradecerá. 5. DISFRUTA. Siempre hay una forma de placer que puedes surfear: si no te lo da la vivencia o creencia, la comida o la compañía, invéntate otro y busca el minuto. Píntate una sonrisa: el mejor villancico es la risa.

Abuelas-de-antes (2), mindfulness y el no-problema catalán

Cinco minutos para explicar a un grupo de abuelas de antes cómo integrarse una semana en nuestro mundo, fue el reto que soñé apresurada entre abrazos por verlas venir del otro mundo a darse vacaciones: “las tareas de la casa son compartidas (alegría general, callé que es mentira), no deis una colleja a los críos que no es pedagogía sino peGagogía y os denuncian, os podéis divorciar pero es un rollo. Se os permite hacer cosas que no puedo poner aquí, por si lo lee gente, sin que os consideren una mala mujer (curiosidad general, risas y preguntas), sin embargo aunque todo ha cambiado nada ha cambiado, y el hombre sigue queriendo lo que quiere y la mujer pretende que quiere lo mismo pero muchas veces quiere otra cosa, o no, depende, a saber. No miréis los carteles publicitarios, pues os veréis gordas aunque no lo estéis, se llevan muy delgadas (aunque a ellos les siguen gustando las curvas) eso es para que compréis cremas que no necesitáis. Cuando trabajéis, cobraréis un sueldo (bieeen), que no os dará para mucho, pero menos os daba el vuestro. Como intentaréis llegar a todo y ser perfectas, estaréis estresadas y necesitaréis un curso de mindfulness (les dije que era como hacer
gancho, que te centra la cabeza, pero ahora por aprender tienes que pagar porque la vecina no te enseña gratis). Podéis conducir, viajar, hacer de todo, aunque necesitaréis dinero y tiempo que no tendréis, así que igual os sentís frustradas; no os preocupéis, hay libros de autoayuda que os dirán que lo importante es el amor. No veáis la tele (sentí vergüenza de explicar, a una generación que vivió una guerra, que en el telediario solamente verían a unos y otros echarse la culpa de todo e inventarse un no-problema catalán)… mejor os vais a andar, ahora las mujeres lo hacen por gusto en chándal+perlas, y no por ir lejos –de negro y en negro- a faenar. Vuestra resignación se llama hoy aceptar el ahora, y la felicidad fue, es y será una receta que tendréis que aprender solas a cocinar”.

Abuelas de antes (1): «hija mía no te cases».

“Hija mía NO-TE-CASES: pero si ahora trabajáis, conducís, os vais de vacaciones solas:¿casaaarse PA-QUÉ?” Dijo esa abuela que vino a la ciudad de luto y pañuelo en la cabeza, cuando vio la vida de su nieta. A las chicas de pueblo las abuelas nos metieron el bordado del ajuar mientras las feministas quemaban sujetadores. Antes muertas que dejarte salir mal peinada, “hija mía esos pelos que pareces una pelucia”, no pedían mucho a la vida ni al matrimonio, asumían que “cada altar tiene su cruz”, y la falta de opciones la suplían con providencia, pues “el que está pa-ti no te lo quita nadie, que matrimonio y mortaja del cielo baja”. Buen pretendiente era quien apreciaba sus guisos: “el que por comer no se mata, por trabajar menos”, y lo peor que podía hacer un novio era dejarse comida en el plato.
Sospechaban de tus noches de juerga, que tenías que penar (“nadie va de romería que no le pene al otro día”). Me pregunto qué nos dirían a todas esas nietas… unas divorciadas,otras en imposibles conciliaciones familiares-laborales, a las que viajan y se despeinan, a las madres solas, a las que se nos olvidó coser. Tal vez, como la abuela de mi amiga que vino de un pueblo de Teruel, acabarían quitándose el luto y -donde dije digo, digo Diego- “Hija mía NO-TE-CASES”, salvo… ¿quizás?, con alguien que te llene el corazón y haga de tu vida un lugar mucho mejor.