agua ebro

#voluntad

 

agua ebroUn amigo me dijo que el invierno era triste y el agua del #Ebro fea.
Indignada, me puse las botas cámara en mano para demostrarle científicamente que no era cierto.»A encontrar belleza me ganan pocos», pensé, en un arranque de orgullo aragonés.
Tras unos kilómetros de más y el orgullo de menos, pensé que a lo mejor el invierno era triste, y que el agua del Ebro va a gustos, a días, y a ojos.
Que para qué iba a batallar por algo que para mí era evidente: que la belleza, como la felicidad, es cuestión de voluntad. Y hay dos maneras de encontrarla: viajando donde resulte evidente, o encontrándola allá donde estés.
Ambas hacen de este mundo un lugar más habitable.
Por ello,  en invierno, busco la luz aunque me lleve muchos kilómetros, al lado de un Ebro que me da el color que quiere y me canta que, al que no le guste, que se vaya a Finlandia.

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