El vals del #orden y el #caos

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Hay días en que tantas guerras se libran dentro de uno… que no queda más remedio que montar una tienda de campaña en el desorden.
La mente grita que todo esté siempre en su sitio, pero mejor que el corazón y el alma sepan bailar por igual con el caos y el orden, en orden y con caos, porque así es como funciona la lógica de la vida.
Yo, para engañar a la mente, paseo por la ciudad buscando la geometría en todas las pequeñas cosas: en esquinas, pomos de iglesias,chimeneas y tejados, barandillas y museos. Así, al final del día, mis ojos piensan que el mundo es un lugar lleno de equilibrio donde cada día llueve proporción, aunque el corazón y el alma sigan, a escondidas, llenando como toca su carnet de baile, unos valses con el orden, otros con el caos.

Unos bailes con la belleza del #orden, otros con la alegría del #caos.

Dame un trocito de cielo

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A veces, la felicidad solo pide un trocito de cielo.

Tantos pasos andados con la vista alzada.

En días de  habitaciones cerradas y reuniones aburridas, el ojo me viaja rebelde al otro lado de la ventana. Ay, me habla, dame una miaja de agua y un poco de cielo.

Yo ya no quiero un día que no me traiga un pedazo de azul.

Recolecté amaneceres y  aprendí todo aquello que puede arreglarse cazando -aunque sea unos minutos- un trocito de cielo.

Una herida es también un lugar para vivir (#JoanMargarit)

IMG_20170831_063917_360 Se puede vivir en una herida, dice el poeta.
Cada vez más me pregunto si la felicidad no será un hueco en la grieta, una que uno mismo encuentra y adorna. Dejar al azar algo tan delicado como la alegría… es de tontos: nos pasan las cosas que nos pasan, sin un guión que escriba la razón.

Por si  acampas lejos de una vida perfecta, recuerda  las palabras del poeta: Una herida es también un lugar donde vivir.

Un lugar más habitable.

IMG_20180128_132206_054Pensé que en un mundo a veces inhabitable, sabemos fabricar belleza. Que en días planos esculpimos y en los grises escupimos en un lienzo el color que nos huye. En el caos dibujamos geometría. Ponemos música al dolor y narramos, bailamos, cantamos. Pensé que en un mundo a días inhabitable nos inventamos otros paralelos, con su lógica. Que con las manos, la boca, los ojos, el cuerpo, la mente, el lenguaje, el sonido, la piel, edificamos sin límite lo que otros han hundido. Por eso me gustan esos #artistas que abren ventanas con las manos, la boca, los ojos, el cuerpo, la mente, el lenguaje, el sonido y la piel. Los que hacen de este mundo un lugar más habitable.

Viajar.

IMG_20170901_062348_638 La primera vez que fui a París me lesioné. La segunda, corrí para salvar la vida, pero esa es otra historia. París lo anduve sola llegada desde India, en un entremés entre unos viajes y otros, y caminando sus calles pensé mucho, como solo piensa quien viaja solo. Viajar. Hay personas que viajan aunque el viaje no cale en ellos y viajeros que lo son se muevan o no. Viaja quien visita otras vidas,  quien sabe caminar con los zapatos del otro. Viaja quien se abre a nuevas experiencias, quien busca aire fresco. Viaja quien renuncia a lo de siempre aunque lo de siempre le acompañe en cada renuncia. Viaja quien aprende y arriesga los cimientos de su mundo conocido. Viaja quien explora lo que le da miedo, pese a todo. Viaja quien acepta el cambio y su incertidumbre. Viaja quien lee sin remedio y abre ventanas, con cada historia, a otros mundos. Viaja quien decide vivir la vida en movimiento sin que importe el destino o las lesiones, si lo hace solo o acompañado, si llega o no a buen puerto.
Nunca, en los viajes a París, encontré la luna de miel que buscaba. La primera vez, me lesioné. La segunda, corrí para salvar la vida: cuánto me gustaría contaros cómo esa carrera me trajo amigos, mucho sur y momentos robados de arena y azul. Pero esa… es otra historia.