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La vida al revés

del reves

 

Ocurrió  cuando, en vez de mirar yo al árbol, me dejé mirar por él:  pensé en lo que sucedería si volvía todas mis preguntas del revés.
Si, en vez de andar buscando afecto, me dedico a darlo.
Si, en vez de quejarme de que algo no es bello, fabrico belleza.
Si, en vez de lamentarme de que no me entienden, aprendo a escuchar.

Si miro la vida al revés todo me resulta más sencillo.

Ahora, en días confusos, en vez de preguntarme qué quiero de la vida… me respondo qué quiere la vida de mí.

#magia

magiaeditada

(Def). Magia. Eso que hacen algunas amigas mías que, después de gestionar hijos y trabajo, sacan tiempo para mí y además están guapas.
Procede de la antigua #alquimia: la capacidad de transmutar el plomo (nuestras tristezas) en oro (aprendizaje).
Ese #noseque que tienen algunas personas, también llamada luz, que nace de estar conectado con la mejor versión de uno mismo, sea cual fuere en cada caso.
Un superpoder que deberás aprender por ti mismo, que te ayudará a trascender la realidad y, las más de las veces, a sobrellevarla.
Lo que el amor obra por sí solo.

(Del diccionario de #ReyesLambea para la buena felicidad).

Cosas que aprendí del #Ebro

cosasqueaprendidelebro

Viví muchos años de espaldas al río, y ahora me pregunto por qué, cómo pude.
Gracias a él, he aprendido
a buscar la luz
y ahora soy alguien que habla con los árboles,
que se mueve plácida,
que tiene un lugar donde perderse para encontrarse.
Me enseñó a caminar, que el mejor naranja nos lo da el atardecer,
que el cierzo no es mi enemigo
y que, en cuestión de paseantes, no hay nada escrito.
Que ninguna preocupación sobrevive al ruido del agua y que el amparo – a veces- te lo da el reflejo del cielo en todas las cosas que miras cuando te dejas llevar por los pasos, sin prisa, de este pequeño territorio mítico que es nuestro #Ebro.

¿De un triste #bonito?

triste bonito

Alguien me dijo que el invierno era de un triste #bonito.
Me dio por pensar en para qué servirá la tristeza: está esa que desgarra, y otra, tenue, que atonta las ganas de emoción y nos lleva a un mundo de tardes de domingo y aguas mansas.

A mí las tristezas  me sacan a paseos que ordenan el caos;  puestos a estar tontones, mejor que sea en invierno, con la hoja caída y el tronco pelado, a tono con el ánimo lento.

Y la tristeza será triste, pero no siempre es fea ni inútil: que se lo pregunten a los árboles que mudan o a aquellos que, con todas sus heridas, fabricaron el mejor bálsamo.

 

#voluntad

 

agua ebroUn amigo me dijo que el invierno era triste y el agua del #Ebro fea.
Indignada, me puse las botas cámara en mano para demostrarle científicamente que no era cierto.»A encontrar belleza me ganan pocos», pensé, en un arranque de orgullo aragonés.
Tras unos kilómetros de más y el orgullo de menos, pensé que a lo mejor el invierno era triste, y que el agua del Ebro va a gustos, a días, y a ojos.
Que para qué iba a batallar por algo que para mí era evidente: que la belleza, como la felicidad, es cuestión de voluntad. Y hay dos maneras de encontrarla: viajando donde resulte evidente, o encontrándola allá donde estés.
Ambas hacen de este mundo un lugar más habitable.
Por ello,  en invierno, busco la luz aunque me lleve muchos kilómetros, al lado de un Ebro que me da el color que quiere y me canta que, al que no le guste, que se vaya a Finlandia.