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Dame un trocito de cielo

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A veces, la felicidad solo pide un trocito de cielo.

Tantos pasos andados con la vista alzada.

En días de  habitaciones cerradas y reuniones aburridas, el ojo me viaja rebelde al otro lado de la ventana. Ay, me habla, dame una miaja de agua y un poco de cielo.

Yo ya no quiero un día que no me traiga un pedazo de azul.

Recolecté amaneceres y  aprendí todo aquello que puede arreglarse cazando -aunque sea unos minutos- un trocito de cielo.

Mi ribera, la del #Ebro

IMG_20180228_064548_797 Tengo los pies bien anclados en la tierra precisamente porque la mitad de mi tiempo lo paso en la imaginación.

A mitad de semana comienzo a echar de menos  la ribera, por eso, entre problema que surge y solución que encuentro, fabrico con el agua píldoras poéticas que me alimenten. No sé si mi ribera es la más bonita del mundo, pero hace mi vida mucho más bonita: soy de río, mujer árbol.

Se me da bien el día a día porque, cuando no estoy en la guerra, me voy al #Ebro a caminar soñando.

 

Somos los #Reyes de nuestro mundo.

IMG_20180202_063154_647 Por fin encontré mi trono de árbol, hierba y agua, en uno de mis paseos por la ribera. Me senté con dignidad… como si esta silla me hubiese estado esperando desde siempre, y recordé los versos de Henley, Invictus: «soy el maestro de mi destino, el capitán de mi alma». Cada uno de nosotros somos un ecosistema genético único, un pequeño universo que requiere gobernanza e inteligencia para moverse de la mejor manera posible en este viaje. Por ello, todos deberíamos tener un salón del trono desde el que gobernemos nuestro mundo: un lugar donde sentarnos y tomar decisiones, perdonarnos, declarar la guerra a lo que nos hace infelices, abolir preocupaciones tontas, donde retirarnos y ordenar que se alcen los muros que protegen el silencio. Donde ningún enemigo adivine debilidades y repensemos con reposo nuestras fronteras, donde el amor invente excepciones a leyes que la razón escribió. Donde seamos los #Reyes de nuestro Yo.

Un alma de ojos abiertos.

IMG_20171001_083446_455En otoño, el naranja más bonito nace de la mudanza. Hay belleza en una rama que se quiebra, en caminos que terminan, hojas que caen y en todo lo que se va, vuelva o no en primavera. El cambio es la rutina de todo lo que vive: mejor volar por encima de alegrías y tristezas, mejor no atarse a razones o enfados, mejor ponerle un lazo a las derrotas y cantarle una nana a los adioses. Mejor quedarnos siempre con la belleza que reside en todas las cosas, si aprendemos a mirarlas con un alma de ojos abiertos.

El árbol que eres (primavera).

IMG_20170305_194542Desde que soy árbol, me gusta la primavera.
Renazco y me invento un traje para el trajín que me espera: un tronco de conchas, un arbusto en las dunas, una copa de algas, una rama en la arena.
Detrás de cada invierno, una luz diferente.
Detrás de cada hoja, el sonido que traiga la marea.
Detrás de cada naufragio, una luna nueva.
Desde que soy árbol, viajo al centro de la vida cada primavera.