Viajes vitales y viajes literarios: unos y otros se complementan. Viajar ayuda a leer el mundo y leer permite viajar con la mente

#espaciosquemiranalcielo

IMG_3507 Me gustan los espacios que abren sus puertas,  donde el muro deja que se cuele la luz.

Me gustan los templos, la playa que me guarda secretos, la biblioteca donde me escondo, las montañas, los museos, el sendero de mi río, el suelo de mi casa, el rincón donde escribo.

Ese lugar donde acudes cuando la vida te sacude. Donde te rindes y te perdonas. Donde eres terriblemente humano.

(Imagen de Felipe A. Muñoz Instagram @famc_books)

Mujeres que surfean la vida.

IMG-20171017-WA0002Basta de mapas o planes,  concluyeron dos amigas: hablaban de proyectos que nacen y mueren, de personas que van y vienen, de ilusiones podadas y brotes de otras frescas, distintas. De mujeres orquesta que escalan problemas y cuidan flores, que son humanas y se quiebran, que son heroínas y hacen cima.  De viajes que buscan dunas y silencio, belleza y horizonte.  De cómo hacen para que el día se pare un rato sin que nada se pare. De cómo, decir adiós a tantas cosas, es un golpe de marea. De cómo con retales de vida inventan universos propios más allá del cielo. De no luchar ya contra los días, ni afanarse en conquistarlos: mejor surfear cada cosa que llega tras la estela de lo que traigan las nubes. Abandonarse a la incertidumbre. El único mar en calma es el que pinta la noche cuando nos quedamos a solas con ella.

(Fotografía de Ana Serrano Tierz)

Erótica de la página

Erótica de la páginaLee al oído, y regala tu voz a las palabras.
Pide que te lean, y entrega tu mirada a quien te lee.
Canta ese verso, y acaricia los silencios.
Toca la página que huele a nuevo, oye la vida de las líneas, siente lo que otros sienten, viaja donde otros ya han vuelto.
Regálate la quietud de la inquietante experiencia de lectura.

Cuadernos de viaje (3): a la vejez… poesía.

2014-05-22 19.05.21Millán fue pastor de joven y ahora, a sus muchos, es poeta. Pesimista de mentira, la vida y el poema tienen que rimar, ordenados. Es parco en palabras, pero regala versos puestos en fila que recita a ritmo de jota. No oye, pero escucha. No sonríe pero le ríen los ojos. Administra sus versos con la humildad del que quiso estudiar y la grandeza del que da lo que tiene, que a su vejez es poesía, por si la vida le va quitando casi todo lo demás.

Cuadernos de viaje (2): Carmen, el viaje psíquico.

2014-05-22 19.05.21Su padre le leía de pequeña, antes de la guerra. Supongo que por eso vivió de forma natural dejarse leer en voz alta cuando su cuerpo dejó de funcionar y apenas podía hablar. No le gustaban las fiestas, prefería la intimidad del grupo pequeño, se sentía así menos expuesta, creo que quería vivir su enfermedad en privado. Prefería lecturas fantásticas, paisajes lejanos, poemas de emociones adolescentes, cualquier cosa que le hiciera (sonreía) “sentirse transportada”. La lectura es una herramienta de poder cultural, pero también es un lugar donde elaborar el mundo u olvidarse de él descubriendo otros. Para Carmen, un espacio de libertad en su vida de cuerpo inmóvil, una forma de comunicación cuando quedó sin habla. Para mí,con ella, significó compartir mundos posibles, un viaje a territorios donde la mente y las emociones podían hacernos a todos sentirnos transportados sin importar edad, enfermedad, caducidad o límites.